Los perros y los lobos

En esta ocasión Irene Nemirovsky si que me ha cautivado con su libro Los perros y los lobos, una historia de amor de esas que te enganchan de principio a fin. Ada, una joven rusa de familia humilde vive cauitvada de su primo Harry, pero el es rico, y  por lo tanto inaccesible para ella. El destino quiere que ambos se trasladen de Rusia a Francia (Paris), y veremos como al pasar de la infancia a la juventud, esa extraña atracción que los personajes sienten entre ellos se convierte en amor, un amor que vale más que todo lo que tienen, lo cual les producirá más males que bienes, pero el amor se encuentra por encima de todo para estos dos personajes, rebasando incluso las barreras sociales de lo que en aquella época estaba bien visto.

A diferencia de Nieve en Otoño, que parece más el esbozo de una novela a escribir, Los perros y los lobos profundiza más en los personajes y sus sentimientos, haciendo la historia mucho más produnda y creible, y por tanto, consigues meterte más en la piel de los personajes y disfrutar de la fluída prosa de esta autora. Creo que despues de Suite francesa, es el mejor libro que he leído de la autora (y eso que me lo pasé muy bien con El baile, una novela tan breve como Nieve en otoño, pero más acertada, y eso que en Nieve en otoño hay algunas imágenes, como la del final del libro que están cargadas de fuerza).

¿Recomendaría este libro?, Pues supuesto que si.

Nieve en Otoño

Con este título aparece uno de los últimos títulos publicados por Irene Nemirovsky en vida, la cual ha sido recientemente publicada en España.

Es una novela muy escueta, de esas que se leen de una sentada, breve pero directa, cargada de sentimientos, si bien más que una novela parece un relato, aunque hay que entender que desde la editorial quieran vender libros, pero este es minusculo, casi no abarca la palma de la mano.

Desde que descubrí Suite Francesa, siempre he sido admirador de esta autora, y he seguido su bibliografía en España con gran devoción, aunque no siempre es oro todo lo que relucen y todo lo que te venden. Si Suite francesa me parecío enorme, una gran novela, nieve en otoño no le llega ni a la suela de los zapatos. Capta, eso si, el espíritu y la forma de narrar que la autora imprime a todas sus obras, pero no más. Tiene  algunos momentos buenos, en los que la narración se sale, pero no más, y pasa tan deprisa sobre los acontecimientos que no te da casi tiempo a enterarte del tiempo que corre, y lo dicho antes, es tan breve que cuando te quieres dar cuenta, ya te la has terminado de leer.

Aún con todo, es una novela que se disfruta, como todas las de la autora, y sobretodo cuando llega a esos momentos en que la narración es tan directa, tan incisiva que deslumbra.

La cuestión es si recomendaría este libro a aquellas personas que hayan posado sus ojos en el. Pues lo cierto es que no. Esos momentos de escritura genial no merecen la pena el resto del libro (a mi juicio). Pero como he dicho antes, soy fan de la autora, y esas cosas se perdonan a favor de leer siempre algo más suyo, rescatar un trocito de su memoria, ver el mundo a través de sus ojos.

Entre mis manos tengo ahora mismo “Los perros y los lobos”, otra de las novelas de Nemirovsky, una novela a simple vista de otro calibre, como dios manda. Así que me sumergeré de nuevo en sus páginas y descubriré que es lo que en esta ocasión la autora tiene en la cabeza, y tarde o temprano, aqui tendreis mis impresiones.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

EL ARDOR DE LA SANGRE

9788498381290imaLa reciente publicación en Francia de esta nueva obra inédita de Irène Némirovsky ha vuelto a situar la obra y la azarosa biografía de esta gran autora en el primer plano de la actualidad. Descubierto en el IMEC (Institut Mémoires de l’Édition Contemporaine) por los actuales biógrafos de Némirovsky, el manuscrito había permanecido perdido y olvidado entre los papeles de su editor de la época. Novela intimista y conmovedora, El ardor de la sangre constituye todo un hallazgo que confirma a Irène Némirovsky entre los autores europeos más destacados del siglo xx.

Todo ocurre en una tranquila villa de provincias francesa, a principios de los años treinta. Silvio, el narrador, ha dilapidado su fortuna recorriendo mundo. A los sesenta años, sin mujer ni hijos, sólo le queda esperar la muerte mientras se dedica a observar la comedia humana en este rincón de Francia donde, aparentemente, nunca sucede nada. Un día, sin embargo, una muerte trágica quiebra la placidez de esa sociedad cerrada y hierática. A partir de allí, emergen uno tras otro los secretos del pasado, hechos ocultados cuidadosamente que demuestran cómo la pasión juvenil, ese ardor de la sangre, puede trastornar el curso de la vida. Como en el juego de las cajas chinas, las confesiones se suceden hasta llegar a una última y perturbadora revelación.


Con un tono intenso y sosegado, Némirovsky utiliza el espejo sereno y frío de la edad madura para reflejar el impulso fogoso y los excesos de la juventud, en agudo contraste con el sofocante ambiente provinciano de sobreentendidos, sospechas y silencios que la autora describe con esa particular mezcla de lucidez y compasión que caracteriza su obra.

«Incisiva y estupenda novela de pasiones silenciadas, de mezquindad e hipocresía social, de despiadada crueldad de unos seres humanos hacia los otros, pero también de compasión, de lucha por la felicidad y arrepentimiento.» ABC

«Transpira la enorme fuerza narrativa de Némirovsky, el manejo de la sutileza, los temas básicos de la dramaturgia, por decirlo en términos escénicos, la cohesión del pensamiento que sustenta toda su escritura.» La Vanguardia

EL BAILE

9788498380231imaAutora de la recién descubierta Suite francesa, publicada póstumamente y aclamada por la crítica y el público de media Europa, Irène Némirovsky mostró desde muy joven un talento excepcional. Con veintisiete años de edad, Némirovsky saltó a la fama con esta breve joya literaria sobre la venganza de una adolescente, editada en Francia en 1930 y traducida al castellano en 1986.

Instalados en un lujoso piso de París, los Kampf poseen todo lo que el dinero puede comprar, excepto lo más difícil: el reconocimiento de la alta sociedad francesa. Así pues, con el propósito de obtener el codiciado premio, preparan un gran baile para doscientos invitados, un magno acontecimiento social que para el señor y la señora Kampf supondrá, respectivamente, una excelente inversión y la soñada apoteosis mundana.Pero en casa de los Kampf no todos comparten el mismo entusiasmo. Herida en su orgullo por la prohibición materna de asistir al ágape, Antoinette, de catorce años, observa con amargura los agitados preparativos del baile y siente que ha llegado la ocasión de enfrentarse a su madre, afirmarse a sí misma y realizar su propia entrada en la edad adulta. Con un breve gesto, tan impulsivo como espontáneo, provoca una situación absurda que culminará en un final dramático y revelador.

Dotada de una afilada percepción psicológica, Némirovsky condensa en pocas páginas una historia donde la difícil relación madre-hija y el ansia de reconocimiento social se funden con

la pasión por la vida y la búsqueda de la felicidad. Una obra indispensable de uno de los grandes escritores del siglo XX.

«Una estremecedora pequeña joya literaria» ABC

«La obra más irrefutable de su excelente arte literario. (…)Un prodigio de exactitud, una maquinaria narrativa que funciona con impecable determinación» Babelia

DAVID GOLDER

9788498380590imaAutora de la recién descubierta Suite francesa, galardonada como Libro del Año 2005 por los libreros de Madrid, Irène Némirovsky mostró desde muy joven un talento excepcional. Con veintiséis años publicó David Golder, acogida por la crítica como una obra maestra y, más tarde, adaptada al cine y al teatro. Era el comienzo de una carrera literaria que situaría a Némirovsky entre los más grandes escritores franceses del siglo XX.


Tomando como modelo la figura de sus padres, arquetipos del millonario hecho a sí mismo y la esposa egocéntrica y despilfarradora, Némirovsky despliega su aguda percepción psicológica en la descripción del mundo de los grandes negocios, territorio de personajes sin escrúpulos en el que la voracidad de los hombres es tan grande como la precariedad de sus fortunas. David Golder es un banquero caído en desgracia tras una grave crisis cardiaca sufrida en un casino de la Costa Azul. Cuando las malas noticias sobre la salud del financiero se extienden, las acciones de sus empresas se desploman. Así, de la noche a la mañana, Golder se encuentra en la bancarrota; arruinado, enfermo y abandonado por su mujer y su única hija, se recluye en un piso vacío de París. Si bien ha perdido todo, aún conserva el espíritu luchador y el amor por el riesgo que le permitieron abandonar el mísero gueto ucraniano donde nació y convertirse en uno de los hombres más acaudalados de Francia. Cuando la oportunidad de enriquecerse de nuevo se presenta ante él, Golder no dudará un segundo en lanzarse a la aventura, lo que lo llevará a algunos escenarios de su juventud. El riesgo, nada menos que su propia vida, es grande, pero la ganancia es, a sus ojos, aún mayor: obtener una fortuna superior a la anterior y recuperar a su hija, la única persona que ha amado en este mundo.

«Escrita con un manejo envidiable del diálogo y el discurso indirecto libre, esta novela de Némirovsky (…) es una prueba notoria del talento de una escritora que se propuso retratar las contradicciones y las miserias de la clase a la que pertenecía.» Página12

«David Golder es ante todo una gran novela de escritura penetrante, diálogos memorables e incisiva caracterización psicológica. El manejo del discurso libre indirecto es soberbio.» La Razón

«Su trazo expresionista descubre a una escritora de talento que retrata el ansia bestial del hombre por el tener.» El Mundo

«Leer una sola de sus secas, despiadadas y sombrías páginas y enamorarse inmediatamente de esta escritora, de extraordinaria lucidez y de tremendo y trágico final, es todo uno.» ABC

SUITE FRANCESA

9788478889822imaEl descubrimiento de un manuscrito perdido de Irène Némirovsky causó una auténtica conmoción en el mundo editorial francés y europeo. Novela excepcional escrita en condiciones excepcionales, Suite francesa retrata con maestría una época fundamental de la Europa del siglo XX. En otoño de 2004 le fue concedido el premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido.

Imbuida de un claro componente autobiográfico, Suite francesa se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de incertidumbre e incredulidad. Enseguida, tras las primeras bombas, miles de familias se lanzan a las carreteras en coche, en bicicleta o a pie. Némirovsky dibuja con precisión las escenas, unas conmovedoras y otras grotescas, que se suceden en el camino: ricos burgueses angustiados, amantes abandonadas, ancianos olvidados en el viaje, los bombardeos sobre la población indefensa, las artimañas para conseguir agua, comida y gasolina. A medida que los alemanes van tomando posesión del país, se vislumbra un desmoronamiento del orden social imperante y el nacimiento de una nueva época.

La presencia de los invasores despertará odios, pero también historias de amor clandestinas y públicas muestras de colaboracionismo. Concebida como una composición en cinco partes —de las cuales la autora sólo alcanzó a escribir dos— Suite francesa combina un retrato intimista de la burguesía ilustrada con una visión implacable de la sociedad francesa durante la ocupación. Con lucidez, pero también con un desasosiego notablemente exento de sentimentalismo, Némirovsky muestra el fiel reflejo de una sociedad que ha perdido su rumbo. El tono realista y distante de Némirovsky le permite componer una radiografía fiel del país que la ha abandonado a su suerte y la ha arrojado en manos de sus verdugos. Estamos pues ante un testimonio profundo y conmovedor de la condición humana, escrito sin la facilidad de la distancia ni la perspectiva del tiempo, por alguien que no llegó a conocer siquiera el final del cataclismo que le tocó vivir.

«Una narración de un vigor extraordinario.» Le Monde

«Una obra excelente.» New York Times

«Es preciso leer este libro.» Le Nouvel Observateur

«Una obra maestra.» L’Express

«Un libro de una calidad literaria excepcional.» TLS

«Sensacional recuperación (…) Némirovsky registra con portentosa serenidad, sin consentirse ninguna flaqueza sentimental, la perturbación de los hombres y mujeres zarandeados por la guerra. (…) Se trata de una escritora que crea adicción.» Babelia

«La lectura de este libro significa mucho más que el simple acercamiento a un documento trágico de una época fundamental para la historia de Europa.» ABC de las letras

«Literatura de la mejor cepa. (…) Suite francesa por lo tanto, además de ficción pura, es un documento personal y directo del mismo rango que el Diario de Ana Frank o Una mujer en Berlín de autora anónima.» Culturas

«Hay novelas llenas de verdad capaces de conservar intacto entre sus páginas un trozo del mundo. Ésta es una de ellas.» Territorios

«Suite francesa es una excelente novela que ha crecido con los años. (…) La obra de Némirovsky debe interpretarse como un acto de resistencia del espíritu contra el fanatismo y la intolerancia Sus palabras aún nos iluminan.» El Cultural

«Un fresco extraordinario, de una hondura humana e inteligencia literaria prodigiosos.» Caballo Verde

EL MAESTRO DE ALMAS

elmaestrodealmasElogiada y admirada por su destreza para crear personajes verosímiles, de rasgos profundamente humanos, Irène Némirovsky da prueba una vez más de una incisiva caracterización psicológica en esta novela sobre el desarraigo y la azarosa búsqueda de reconocimiento social.

Dario Asfar, un joven médico originario de Crimea, llega a Niza acompañado de su mujer y de su hijo recién nacido. Atormentado por las deudas, Dario lucha desesperadamente por conseguir una clientela, pero su origen levantino sólo inspira desconfianza y rechazo. La precaria situación de su familia lo empuja entonces a emprender el único camino que se le ofrece para escapar de la miseria: aprovechándose del creciente auge del psicoanálisis, Dario se transforma en terapeuta improvisado, una suerte de charlatán dispuesto a ofrecer a los ricos burgueses el sosiego del alma y la felicidad que tanto anhelan. Sin embargo, el éxito y la fortuna tan ansiados tendrán para él consecuencias insospechadas.

El trazo ligero de Némirovsky describe con implacable lucidez la figura del advenedizo en el París de los años treinta, donde poderosos señores y elegantes mujeres de mundo conviven con una corte de vividores, menesterosos y canallas que pululan por la ciudad, conformando un mundo de mil caras fascinantes.

El maestro de almas fue publicada por entregas en el semanario Gringoire entre mayo y agosto de 1939, apenas tres años antes de la desaparición de la autora, y reeditada en forma de libro por primera vez en el año 2006.

BIOGRAFÍA

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Irène Némirovsky es una autora poco conocida en castellano. Nació en 1903 en Kiev en el seno de una familia judía. Su vida estuvo marcada por un destino trágico. Hija de un banquero moscovita, huyó de Rusia junto con su familia apenas ocurrida la Revolución. Tras varias peripecias en Finlandia y en Suecia, los Némirovsky se instalaron en París. Desde entonces hasta el final de su vida publicó una decena de novelas y una biografía novelada sobre la vida de Antón Chéjov. En 1942 fue detenida en Saône-et-Loire adonde se había refugiado y deportada al campo de concentración de Auschwitz donde murió poco después. En español apenas hay traducidos cuatro o cinco de sus títulos.

Los emigrados rusos

Entre 1920 y 1930 muchos intelectuales rusos huyeron de la flamante Unión Soviética, perseguidos o desconformes con su política. Muchos eran los llamados “rusos blancos” que solían reunirse para defender al Zar, entre otras cosas. Nina Berberova escribe: “…a los emigrados rusos se les da asombrosamente bien lo de salir a flote. Son muy listos, y saben sacar el máximo partido de las situaciones delicadas. Son, sin lugar a dudas, una gente con suerte.” Las dos capitales del exilio ruso fueron Berlín y París., a tal punto que la supuesta hija del Zar, librada milagrosamente de la muerte, Anastasia Romanov, apareció flotando en una alcantarilla berlinesa. La historia y los análisis de ADN demostraron luego que la verdadera Anastasia no se libró de nada y murió en Ekaterinburgo junto a sus padres.

Los escritores emigrados fueron muchos; entre los más célebres se cuentan: Vladimir Nabokov, Iván Bunin, Nina Berberova, Irène Némirovsky y Marina Tsvetaia quien a finales de los ’30 regresó a Rusia y murió allí.

En su autobiografía Habla, memoria, Vladimir Nabokov relata que había entre los emigrados un gran número de buenos lectores, lo cual garantizaba el éxito de una publicación “a una escala relativamente grande; pero como ninguno de estos escritos podía circular por la Unión Soviética, toda esa actividad adquiría cierto aire de frágil irrealidad”. Las editoriales se llamaban Orión, Cosmos y Logos, entre otras: eran la metáfora de un universo. En la vida del emigrado eran características las tertulias en las que se leía el material literario, un poco como en los salones del siglo XVIII. Esto garantizaba la supervivencia intelectual de este grupo humano, así como conservar la lengua materna, el ruso, como lengua de escritura. Sin embargo, a lo largo de los años muchos autores rusos se adaptaron a escribir en otras lenguas, y hubo quien desde el comienzo lo hizo en otro idioma. Nabokov es famoso por su polilingüismo. E Irène Némirovsky, por ejemplo, escribió desde los comienzos en francés. La aprendió en su infancia y la consideraba su segunda lengua.

Escribir en una lengua diferente de la natal parece una característica propia de los autores de Europa del Este, aun en la actualidad: Milán Kundera dejó el checo por el francés y Stephen Vizinczey el húngaro por el inglés. Tal como dice un polaco en un cuento de Katherine Ann Porter: “Yo tengo que aprender todos los malditos idiomas, pues nadie habla polaco excepto los polacos”.

La literatura de los emigrados está marcada por el signo de la nostalgia. Si bien uno podría decir que en toda literatura del exilio aparece la nostalgia como elemento literario, en el caso de los rusos este elemento se refleja en el recuerdo del paisaje, los bosques, las estepas y la nieve, las posesiones perdidas, como la dacha y la servidumbre. En sentido lato, hacen referencia al paraíso perdido: la vieja Rusia y la infancia. No obstante, en la literatura de Irène Némirovsky estos elementos están velados y el que anhela Rusia nunca es el narrador sino alguno de los protagonistas.

El comienzo

En 1929 Irène Némirovsky envió al editor Bernard Grasset el manuscrito de su primera novela David Golder. Estaba escrita en francés. El texto entusiasmó al editor, quien la publicó de inmediato. Fue saludada por una crítica sorprendida por la juventud de la autora y el crítico Paul Reboux quien fuera uno de los primeros en llamar la atención sobre la joven Colette en su momento, auspició grandes éxitos a Némirovsky. La crítica francesa, tan acartonada a su Academia, nunca se adaptó a la precocidad de sus autores y siempre los miraron como a bichos raros. Encima, no son escasos en autores jóvenes y brillantes: desde Rimbaud, pasando por Alain Fournier, a Colette y Françoise Sagan.

David Golder narra la historia de un banquero ruso-judío que vive en París. Está continuamente sometido a los caprichos de su esposa y de su hija, a quien adora, y por ellas pierde la cabeza y la fortuna. A comienzos de la novela, David Golder se desmaya y le es diagnosticada una angina de pecho. Debe descansar, pero le resulta imposible: tiene que seguir haciendo negocios. Viaja por barco a Rusia, se reencuentra con su paupérrimo pueblo natal y durante el viaje de regreso muere.

Escrita con un estilo preciso y detenido, la obra no es sino una versión adecuada a las primeras décadas del siglo de La muerte de Iván Illich de León Tolstoi. La enfermedad y la muerte están aliadas frente a la negligencia del protagonista: aunque se niegue a verlo, su fin está cerca. Tolstoi escribió su obra como una fábula sobre las vanidades de la vida. Tanto allí como en la mayoría de los autores eslavos aparece una sola verdad: “siento dolor, gracias a eso sé que estoy vivo” y “mi dolor es lo único que tengo”. Turguenev hablará del dolor espiritual: el amor no correspondido, o la búsqueda de una vida con sentido como en Rudin, el héroe ruso que marcha a luchar a las barricadas francesas en 1789. En Pushkin este dolor es el del honor perdido, en Gógol y también a veces en Dostoyevski, la miseria. Tal vez en los emigrados este dolor de vivir fue reemplazado por la nostalgia, por eso tantos personajes de Nabokov (Pnin, por ejemplo) sienten que viven como si estuvieran muertos. Némirovsky también sigue la tradición rusa: el dolor existe para recordarnos que vivimos y que lo estamos haciendo mal. Las vanidades pertenecen al mundo de las apariencias; en el mundo real sufrimos y nos estamos muriendo.

La obra

Un año después, Irène Némirovsky publicó El baile, novela muy breve en que vuelve sobre el universo de los ricos: el millonario débil, la esposa insaciable, la hija sensible e insastifecha. Este texto acentuó su comparación con novelas de Colette como Sido o La gata. Fundamentalmente el paralelo se debe a la época y la lengua en que fueron escritos, ambas suelen tener protagonistas femeninas inconformes, introspectivas y muchas veces perversas, y en la búsqueda de imágenes inusuales sobre la naturaleza y los sentimientos.

Su universo literario eran los ricos, un poco como sucedía con Scott Fitzgerald, y volverá a ellos en Los perros y los lobos. Ada es judía y millonaria y se asombra de la esclavitud de los ghettos. Ella imagina que nunca acabará allí: “a mí, unas cosas parecidas nunca me pasarán”. Sin embargo, está en su destino. Si entendemos el destino como aquello de lo que no se puede escapar y a lo que uno está unido por lazos sanguíneos y geográficos y que constituyen a lo largo de la historia una cadena de eslabones vinculantes.

Es el mismo destino del que Némirovsky no logrará escapar. Estaba redactando Suite française cuando es detenida y enviada al campo de concentración de Auschwitz donde morirá. Su marido fallecerá tres meses después.

El maestro Chéjov

Entre las obras póstumas de Irène Némirovsky se cuentan La vida de Chéjov (1946), Les biens de ce monde (1947) y Les feux de l’automne (1948).

La biografía de Chéjov es un texto espléndido. Trabajado desde la tercera persona, hace hincapié en sus orígenes (el abuelo era un siervo que compró su rescate y el de sus hijos), la infancia y la vida familiar del autor: la violencia de su padre, un tendero de Taganrog; sus seis hermanos, la austeridad, la carrera de medicina, la disipación de los hermanos. Hasta la muerte de su padre, Antón Chéjov se constituyó en el sostén económico de su familia. De allí la escritura febril de cuentos que rápidamente podía vender en periódicos y revistas. Cuando le pedían que descansara, que no escribiera tanto, que retuviera el impulso en pos de la calidad, él sólo respondía: “Mamá y papá tienen que comer”.

A su vez, el libro es un compendio de consejos para escribir. Escribe Némirovsky: “El cuento, para ser logrado, exige las cualidades que Chéjov poseía de nacimiento. El sentido del humor: una novela larga y trágica da una impresión de fatalidad grandiosa; un relato corto en el que la tristeza es demasiado pesada y tétrica abruma y repele. El pudor: un novelista puede (y a veces debe) hablar de sí mismo; para un cuentista, eso es imposible: tiene el tiempo contado; el que escribe no puede entonces mostrarse en su complejidad, en su riqueza; lo más prudente para él es mantenerse al margen”.

Némirovsky, además, escribe una breve lección de literatura rusa, comparando la producción de Chéjov con la de Tolstoi, amigos y contemporáneos. Sus diferencias de filosofía y la tragicidad con que encaraban sus textos estaba dada por la clase social y el lugar de que venían. Tolstoi, el gran señor, idealizaba a los humildes; Chejov, el plebeyo, había sufrido demasiado la brutalidad de los humildes como para sentir por ellos algo más que compasión. Tolstoi despreciaba la elegancia, el lujo, la ciencia, el arte. Chéjov amaba todo eso de lo que él había carecido de pequeño. Tolstoi odiaba a las mujeres y el amor carnal y la sensualidad, ya que eran las debilidades de su propia naturaleza apasionada. Chejov, delicado, enfermo, no comprendía la naturaleza de este pecado, que en él nunca se había manifestado de una manera arrolladora. Había entre ellos un abismo insalvable.

La biógrafa termina el texto con el recuerdo de Máximo Gorki sobre el funeral de Chéjov. Introducir este texto parece un simple detalle, sin embargo, está escrito en clave chejoviana. Si Chejov hubiera estado vivo, habría relatado su propio funeral.

Los frutos

Irène Némirovsky dejó una docena de libros escritos en su corta vida. Cada uno de ellos brilla como una obra maestra. Su amor por la literatura es evidente: miraba el mundo casi como un mero material literario. En 1937 nació su hija Elizabeth Gille, que sobrevivió al Holocausto. La hija también fue escritora, y en sus libros se rastrean los elementos literarios que interesaban a la madre. Tal vez haya sido una pura coincidencia que una madre escritora haya generado una hija escritora, pero esto es difícil de creer. Algunos estudios dicen que en los genes vienen la inclinación a la creación literaria. Esto también es difícil de creer. Solamente el amor es hereditario.


Bibliografía de Irène Némirovksy:

L’enfant génial, paru en 1927 dans la revue “Les Oeuvres libres”
Le Malentendu, paru en 1926 dans “Les Oeuvres Libres” et repris aux Editions Fayard en 1930
David Golder, Grasset 1929 David Golder, Grasset 1986.
Le Bal, Grasset 1930 Le bal, Les cahiers rouges /Grasset, 1985
Les Mouches d’automne, Grasset 1931L’Affaire Courilof, Grasset, 1933
L’Affaire Courilof, Grasset, 1933 L’affaire Courilof, Les cahiers rouges /Grasset, 1990
Films parlé, Gallimard, 1934 Le Pion sur l’échiquier, Albin Michel, 1934
Le Vin de solitude, Albin Michel 1935
Jézabel, Albin Michel, 1936
La Proie, Albin Michel, 1938 La Proie, Albin Michel, 1992
Deux, Albin Michel, 1939
Les chiens et les loups, Albin Michel, 1940
La Vie de Tchekov, Albin Michel, 1946
Les Biens de ce monde, Albin Michel, 1947
Les Feux de l’automne, Albin Michel, 1957

En castellano:

David Golder. Colección El espejo de tinta, Grijalbo, 1987. Círculo de Lectores, 1988
El baile. Muchnik Editores, 1988
Fogatas. Muchnik Ed., 1988
Los perros y los lobos. Muchnik.
La dramática vida de Anton Chejov. Los libros del Mirasol. Fabril Editora, 1961.